El contexto político y económico de Florida

Desde 2016, Florida ha dejado de ser un estado “púrpura” para consolidarse como bastión republicano, proceso impulsado en gran medida por la figura de Donald Trump. En las elecciones presidenciales de 2016, el condado de Miami‑Dade votó mayoritariamente demócrata, pero en 2024 la tendencia se invirtió, alcanzando un 55,2 % de apoyo republicano. Este giro se ha visto favorecido por la percepción de que la economía es el factor decisivo para los votantes, especialmente los hispanos, quienes ahora atribuyen la crisis del costo de vida tanto a la administración de Biden como a la de Trump.

Según una encuesta de Reuters de octubre de 2026, la aprobación de Trump se sitúa en el 31 % con un rechazo del 66 %, su nivel más bajo en sus dos mandatos. La caída de su popularidad se relaciona con la inflación, el precio de la gasolina y la incertidumbre económica, temas que también encabezan la agenda de los votantes en Florida.

La inmigración como eje de la disputa

En Miami‑Dade, el 55 % de los residentes nacieron fuera de EE. UU. y el 32 % son ciudadanos naturalizados. Las comunidades cubanas (45,7 %), venezolanas (8,6 %), colombianas (7,3 %) y nicaragüenses (5,2 %) forman un electorado clave. Un estudio del Centro Pew publicado en octubre de 2026 muestra que la inmigración preocupa al 59 % de los votantes, detrás de la economía (84 %) y la democracia (73 %).

Las políticas migratorias de la administración Trump, percibidas como “de puertas abiertas” por los republicanos y como “caos” por muchos hispanos, han generado una fuerte reacción. El 65 % de los estadounidenses desaprueba la gestión migratoria de Biden, y entre los hispanos, el 60 % siente que las medidas de ICE son excesivas y discriminatorias, según el Latino Public Opinion Forum de la FIU.

Testimonios de la comunidad

María Alejandra Longobardi, emprendedora venezolana, explica que votó por Trump en 2020 y 2024 por la economía, pero se siente traicionada por la “limpieza migratoria” que ha afectado a inmigrantes inocentes. “Ahora llevo mi pasaporte siempre conmigo por miedo a ser detenido”, comenta, reflejando la ansiedad que generan las redadas de ICE, que en julio de 2026 registraron 49 000 arrestos, muchos en Florida.

Estas experiencias personales pueden traducirse en un voto de castigo contra los candidatos republicanos que no logren distanciarse de la política migratoria de Trump.

Implicaciones para la contienda electoral

Salazar ha intentado romper con la línea dura de Trump mediante un video dirigido al expresidente, acusándolo de haber llevado las políticas migratorias “demasiado lejos”. Este gesto, inusual para una republicana, busca recuperar la confianza de los votantes hispanos que se sienten traicionados.

Sin embargo, expertos como Sean Foreman de Barry University advierten que la economía sigue siendo el factor dominante. “El tema migratorio hace ruido, pero la gente sigue preocupada por el costo de vida”, afirma. Aun así, en una elección tan reñida, la combinación de una economía débil y la percepción de crueldad migratoria podría ser decisiva para los republicanos.

Perspectivas a corto plazo

Los candidatos republicanos al gobernador y al Senado, Byron Donalds y Ashley Moody, aparecen empatados con sus rivales demócratas según el Latino Public Opinion Forum de octubre de 2026. En el distrito 27, Salazar enfrenta una competencia más fuerte que sus colegas Mario Díaz‑Balart y Carlos Giménez, cuyos distritos cuentan con mayor mayoría republicana.

Si la tendencia de desaprobación hacia las políticas migratorias persiste, los votantes hispanos podrían inclinar la balanza hacia los demócratas o, al menos, reducir la ventaja republicana, convirtiendo a Florida en un verdadero campo de batalla electoral para 2026.

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