Como si fuera viral, la organización para la resistencia comunitaria en vecindarios como Minneapolis y Saint Paul, en Minnesota, Estados Unidos, se contagió de otras ciudades, como Chicago, Illinois, para enfrentar a las agencias migratorias, el Servicio de Migración y Control de Aduanas (ICE) y la Patrulla Fronteriza, durante sus redadas contra personas en situación de movilidad.
Desde finales del año pasado, las manifestaciones y el involucramiento de ciudadanos estadunidenses, que aprovechan sus privilegios de ciudadanía, han aumentado de cientos a miles y finalmente a decenas de miles.
Vecinos, pequeños empresarios y hasta activistas han formado parte de una campaña específica para hacer la tarea de cazar migrantes aún más difícil.
Todo se origina en los diversos vecindarios de las llamadas Ciudades Gemelas de Minnesota, así como en otras ciudades aledañas. Grupos locales de patrulleros civiles han salido a las calles para identificar y alertar de la presencia de la migra en sus calles.
La organización se ha mostrado efectiva. Cuando los silbatos suenan, los vecinos comienzan a salir a la calle y replican el sonido, hasta que identifican en dónde está llevándose a cabo el arresto, el seguimiento o la redada. Pronto, decenas e incluso cientos de personas han rodeado a agentes migratorios que, por mucho, han llegado a ser 50. Eso sí, equipados con armas largas, chalecos antibalas y gas lacrimógeno.
Al mismo tiempo, restaurantes, tiendas, librerías, departamentos y casas han decidido poner en sus fachadas mensajes contra ICE y la Patrulla Fronteriza. “ICE, go home (ICE, vete a casa)”, se leía en uno de los letreros. También han puesto hojas con información de consejería que explica qué hacer ante un encuentro con un agente migratorio. Incluso silbatos gratis.
Muchos negocios decidieron poner hojas donde advierten que ICE no es bienvenido y que para entrar requiere de una orden firmada por un juez. En redes sociales, otra arena a la que se ha llevado la resistencia, las personas se ofrecen a llevar comida y víveres a sus vecinos, temerosos de ser arrestados si salen a la calle.
Y es que el aporte de la comunidad migrante al estado ha sido importante. La comida, la cultura y el trabajo duro. Eso ha llevado a que los ciudadanos estadunidenses mantengan una conciencia social que solo ha crecido con el paso de los años.
Así, desde el comité, se ha comenzado con una serie de campañas informativas que buscan impulsar el conocimiento de los derechos de los migrantes, y los dos and dont´s (qué hacer y qué no hacer) en caso de un encuentro con la migra.

