Las pol�ticas migratorias del presidente estadounidense podr�an afectar a la construcci�n, la agricultura, la hosteler�a y el consumo.
Ronnie Cavazos, constructor del Valle del R�o Grande, deber�a estar prosperando. La demanda de viviendas en esta regi�n del sur de Texas es grande y su cartera de pedidos est� llena. El �nico problema es que no hay suficientes trabajadores.
«Ahora mismo estamos pasando por momentos muy dif�ciles para encontrar mano de obra. Los proyectos se est�n retrasando y tenemos que prolongar los cr�ditos», se�ala Cavazos, quien reside en Edinburg, una peque�a ciudad a solo 24 kil�metros al norte de la frontera con M�xico.
Cavazos echa la culpa al Servicio de Inmigraci�n y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en ingl�s). Durante meses, los agentes del ICE han estado realizando redadas en obras de construcci�n y deteniendo a trabajadores indocumentados, que constituyen una gran parte de la fuerza laboral en la zona fronteriza de Texas.
Estas medidas forman parte de una ofensiva contra la inmigraci�n, uno de los pilares del segundo mandato del presidente Donald Trump, que podr�a transformar una naci�n tradicionalmente caracterizada por su diversidad �tnica y racial.
Las im�genes de agentes del ICE patrullando algunas de las ciudades m�s grandes de EEUU y deteniendo a migrantes mientras se dirig�an al trabajo han dejado una huella imborrable a nivel mundial. «Como consecuencia de las redadas del ICE, incluso personas con documentos para trabajar en EEUU o ciudadanos estadounidenses de origen hispano, que representan el 95% de la poblaci�n del valle, tienen miedo de ir a trabajar», afirma Cavazos.
Las empresas estadounidenses han sufrido todo tipo de problemas desde que Trump regres� a la Casa Blanca, debido a los aranceles y al aumento del precio de los combustibles como consecuencia de la guerra en Ir�n, pero su pol�tica migratoria ha sido una de sus intervenciones m�s perjudiciales. Los expertos advierten que est�n causando estragos en sectores como la construcci�n, la agricultura y la hosteler�a, que en conjunto representan el 9% del PIB estadounidense.
En las industrias que dependen de la mano de obra inmigrante, una reducci�n de la llegada de nuevos inmigrantes podr�a frenar el crecimiento econ�mico y hacer subir los salarios, incrementando as� las presiones inflacionistas en toda la econom�a.
Los flujos migratorios ya se han visto afectados por las nuevas pol�ticas restrictivas; los datos muestran que el a�o pasado m�s personas salieron de EEUU de las que entraron por primera vez en al menos medio siglo. Seg�n c�lculos de la Brookings Institution, EEUU experiment� una migraci�n neta de entre -295.000 y -10.000 personas en 2025.
Brookings afirma que la reducci�n demogr�fica resultante tendr� un impacto duradero en la econom�a. Seg�n sus previsiones, el gasto de los inmigrantes caer� entre 10.000 y 40.000 millones de d�lares este a�o y el crecimiento mensual del empleo podr�a pasar a ser negativo, mientras que el crecimiento del PIB ser� entre 0,1 y 0,3 puntos porcentuales inferior. «La inesperada debilidad de la actividad econ�mica en las empresas con empleados inmigrantes es la nueva normalidad bajo la pol�tica migratoria actual», se�ala Brookings.
La raz�n es que muchos inmigrantes, incluso aquellos con la documentaci�n en regla, ahora tienen miedo de salir de sus casas. «La gente no puede ir a trabajar, no puede comprar comida en el supermercado», dice Ren� P�rez, un obrero mexicano que trabaja en el sector de la construcci�n en McAllen, cerca de Edinburg. P�rez est� tramitando su residencia permanente y su esposa es inmigrante legal, «pero hasta ella tiene miedo. Ha visto c�mo est�n deteniendo a la gente».
La Casa Blanca afirma que su objetivo es mejorar las perspectivas laborales para m�s del 10% de los j�venes adultos en EEUU que no trabajan ni estudian ni reciben una educaci�n superior. Pero los planes de aprendizaje y ayuda a las empresas para que consigan trabajadores se han combinado con agresivas medidas administrativas para reducir la llegada de inmigrantes.
El Gobierno federal pr�cticamente ha suspendido la admisi�n de refugiados, ha impuesto prohibiciones de viaje a personas de 19 pa�ses, ha intensificado los procedimientos de verificaci�n de las solicitudes de visados e incluso ha intentado abolir la ciudadan�a por derecho de nacimiento, un derecho consagrado en la Constituci�n de EEUU. Este mes solicit� al Tribunal Supremo que pusiera fin al estatus de protecci�n temporal para m�s de 350.000 haitianos, una medida que le permitir�a deportarlos.
«Hay miembros de esta administraci�n que han estado trabajando sistem�ticamente para cerrar las v�as de entrada a los inmigrantes, as� como las oportunidades disponibles para ellos una vez que ya est�n en EEUU. El objetivo no es solo impedir la entrada de los inmigrantes al pa�s, sino tambi�n excluirlos de los servicios gubernamentales y de la vida pol�tica», declara Julia Gelatt, del grupo de expertos Instituto de Pol�tica Migratoria.
Muchas personas del c�rculo de Trump anhelan un regreso a lo que consideran una �poca dorada: la era que comenz� en la d�cada de 1920, cuando EEUU impuso un estricto sistema de cuotas por origen nacional que favorec�a a los europeos del norte y prohib�a por completo la entrada a personas de ciertas partes de Asia; un r�gimen que se mantuvo pr�cticamente intacto hasta 1965.
«Durante el �ltimo per�odo en el que EEUU fue la superpotencia mundial indiscutible a nivel financiero, cultural y militar, la inmigraci�n fue netamente negativa», se�al� Stephen Miller, subdirector del gabinete de Trump, en X el pasado agosto. Y en una entrevista con Fox News en diciembre declar� que las d�cadas de inmigraci�n restringida desde 1920 crearon un «crisol en el que se forj� una identidad nacional unificada y compartida. Vivieron juntos una depresi�n, las guerras mundiales y la llegada a la luna. Este gran per�odo de la historia estadounidense se produjo en un momento en que la migraci�n era negativa».
Pero algunos expertos afirman que las d�cadas de 1950 y 1960, cuando la generaci�n de los baby boomers creci� y las mujeres se incorporaron al mercado laboral, no se pueden comparar con la actualidad. «Ahora nos encontramos en una situaci�n muy diferente, con una poblaci�n que envejece y bajas tasas de natalidad. Sin inmigraci�n, EEUU podr�a llegar a un punto en el que los nacimientos sean insuficientes para compensar las muertes, lo que provocar�a un descenso demogr�fico similar al observado en Jap�n, Corea del Sur e Italia. Esto podr�a mermar considerablemente el dinamismo de la econom�a. Sin duda, es mucho m�s dif�cil mantener los niveles de crecimiento, dinamismo e innovaci�n que EEUU ha estado generando sin una poblaci�n creciente de j�venes cualificados y una fuerza laboral en expansi�n», se�ala Gelatt.
Tambi�n existen grandes diferencias pol�ticas entre la d�cada de 1920 y la actualidad. En aquel entonces, hab�a un fuerte consenso bipartidista a favor del cierre de la frontera. Ahora, la opini�n en el Congreso est� dividida en materia de inmigraci�n. Algunos miembros de la administraci�n Trump, como el vicepresidente JD Vance, tambi�n desear�an que se redujera la inmigraci�n legal. Sin embargo, las v�as legales solo pueden ser modificadas por el Congreso y actualmente parece haber poco inter�s en la reforma.
La improbabilidad de cualquier acci�n legislativa no ha impedido que Trump tome medidas ejecutivas en las �reas que controla, como el uso del ICE para perseguir agresivamente a las personas indocumentadas que trabajan en EEUU. «Est� intentando generar conmoci�n, tanto porque cree que a los votantes les podr�a gustar, como para ahuyentar a los posibles inmigrantes», declara Leah Boustan, profesora de econom�a de la Universidad de Yale.
Es esta conmoci�n y repulsi�n lo que ha resultado tan perjudicial para los negocios en el sur de Texas. Los residentes locales afirman que sab�an que Trump planeaba cerrar la frontera. Pero seg�n Johnny V�squez, de la Asociaci�n de Constructores del Valle del R�o Grande, nadie estaba preparado para la rapidez e intensidad de la represi�n contra los inmigrantes indocumentados.
Las redadas se produjeron en un momento delicado, cuando los constructores intentaban satisfacer el aumento de la demanda de viviendas nuevas. La zona se ha convertido en un foco de inversi�n, atrayendo a miles de trabajadores: el complejo Starbase de SpaceX en el Golfo de M�xico es una importante fuente de empleo, Ikea abri� una enorme tienda en Pharr el a�o pasado y NextDecade est� construyendo una terminal de exportaci�n de gas natural licuado de 18.000 millones de d�lares en el puerto de Brownsville.
Pero las redadas del ICE provocaron que las obras de grandes proyectos de viviendas se paralizaran con frecuencia, generando repercusiones en todo el sector inmobiliario. PaulRodr�guez, presidente de Valley Land Title Co. en McAllen, afirma que en el tercer trimestre del a�o pasado se registr� una ca�da del 30% al 40% de las transacciones inmobiliarias que realiza su empresa, que consisten principalmente en cr�ditos provisionales para la construcci�n: «Esta ca�da se debi� a la aplicaci�n de las leyes de inmigraci�n. Cuando uno construye una casa, tiene un plan, plazos que cumplir y si de repente se llevan a varios de sus empleados se encuentra en una situaci�n muy dif�cil».
Las redadas se han reducido en los �ltimos meses despu�s de que los l�deres de una asociaci�n local de constructores se reunieran con legisladores republicanos y funcionarios del ICE en Washington para quejarse de la situaci�n.
Pero para Cavazos esto lleg� demasiado tarde. Hace aproximadamente un mes tuvo que firmar pr�rrogas de cr�ditos para siete proyectos de construcci�n debido a la falta de mano de obra, una medida que, seg�n �l, afectar� gravemente a sus m�rgenes de beneficio.
Cavazos afirma que no es el �nico. Constructores de todo el pa�s dependen completamente de extranjeros, la mayor�a indocumentados: «Los oficios especializados, la colocaci�n de azulejos, el vertido de hormig�n, la instalaci�n de techos, estos trabajos los realizan trabajadores inmigrantes».
La construcci�n no es el �nico sector que tendr�a dificultades para subsistir sin trabajadores no estadounidenses. La agricultura tambi�n se enfrentar�a a un panorama muy sombr�o si EEUU restringiera la inmigraci�n ilegal, afirma David Ortega, profesor de econom�a y pol�tica alimentaria de la Universidad Estatal de Michigan.
Datos del Departamento de Trabajo de EEUU muestran que en 2021-2022 alrededor del 42% de los trabajadores agr�colas contratados carec�an de autorizaci�n legal para trabajar.
«No habr�a mano de obra para sembrar o cosechar, para transportar los productos a lo largo de la cadena de suministro, para preparar los alimentos. Un sector agr�cola sin trabajadores inmigrantes depender�a mucho m�s de las importaciones», declara Ortega..
No obstante, los agricultores estadounidenses tienen una gran ventaja sobre los constructores: un programa gubernamental que les permite contratar extranjeros temporalmente para realizar trabajos agr�colas de temporada. El programa de visados H-2A se ha expandido enormemente en los �ltimos 20 a�os: este a�o fiscal hubo casi 400.000 puestos de trabajo certificados con visados H-2A, frente a 48.000 en 2005.
Tras la presi�n del lobby agr�cola sobre los requisitos salariales, la administraci�n Trump ha reformado el programa y se espera que los salarios de algunos trabajadores en ciertas ocupaciones disminuyan como resultado.
Seg�n un documento presentado en octubre sobre la reforma, el Departamento de Trabajo reconoci� las presiones a las que estaban sometidos los agricultores: «La casi total paralizaci�n de la entrada de inmigrantes indocumentados, combinada con la falta de mano de obra legal disponible provoca importantes perturbaciones en los costes de producci�n y pone en peligro la estabilidad de la producci�n nacional de alimentos y los precios para los consumidores estadounidenses».
Pero ni siquiera un visado H-2A protegi� a las personas de las acciones del ICE en el sur de Texas. El a�o pasado, agentes del ICE, que aparentemente desconoc�an el programa de trabajadores temporales, detuvieron sistem�ticamente a trabajadores con visados H-2A en el Valle del R�o Grande mientras eran trasladados en autob�s a las granjas y los interrogaran durante horas o d�as sobre su estatus migratorio, seg�n Dante Galeazzi, presidente de la Asociaci�n Internacional de Productores Agr�colas de Texas.
Galeazzi afirma que las detenciones retrasaron las cosechas e interrumpieron los env�os a los supermercados. Las detenciones solo cesaron despu�s de que funcionarios locales intervinieran ante las autoridades federales.
Incidentes similares est�n ocurriendo en todo el pa�s. «Las medidas anti-inmigraci�n han tenido un impacto en nuestra fuerza laboral, especialmente porque trabajadores con residencia legal se han visto sometidos a procesos de control migratorio. Sabemos que hay personas que no van a trabajar cuando se rumorea que el ICE est� en su zona. Vivimos en un momento incierto e impredecible», se�ala Rebeckah Adcock, directora de relaciones gubernamentales de la Asociaci�n Internacional de Productos Frescos.
EEUU tiene una larga tradici�n de depender de trabajadores agr�colas inmigrantes. Galeazzi menciona el Programa Bracero de 1942, un acuerdo laboral entre EEUU y M�xico que permiti� a millones de trabajadores mexicanos trabajar en la agricultura estadounidense y que estuvo vigente hasta 1964: «Quien crea que podr�amos hacer lo que hacemos en la agricultura estadounidense sin el apoyo de los trabajadores extranjeros simplemente desconoce los hechos. Los estadounidenses no quieren hacer estos trabajos. As� que necesitamos a personas que s� quieran hacerlos».
Para el sector de la hosteler�a, donde los inmigrantes representan aproximadamente el 20% de la fuerza laboral, la represi�n migratoria tambi�n est� teniendo graves consecuencias. Seg�n una encuesta de la Asociaci�n Nacional de Restaurantes, el 55% de los propietarios de restaurantes se han visto afectados en los �ltimos meses por las actividades de control migratorio.
El 18% afirm� que sus empleados no se presentaban a trabajar y el 25% indic� tener dificultades para contratar y retener personal. Adem�s, el 37% registr� una disminuci�n en las ventas y la afluencia de clientes. Esto demuestra que muchos inmigrantes simplemente dejaron de salir a comer o cenar fuera por temor a ser detenidos por el ICE, seg�n Kelsey Erickson Streufert, de la Asociaci�n de Restaurantes de Texas: «Hay mucha gente que se siente inc�moda estando en p�blico, conduciendo, yendo a lugares p�blicos, organizando fiestas y celebraciones. Esto tiene un impacto muy significativo en los restaurantes».
Miller, de la Casa Blanca, ha ensalzado con frecuencia las ventajas pr�cticas de la represi�n contra los inmigrantes indocumentados, describi�ndola como un «beneficio para la calidad de vida de los estadounidenses de a pie». «�Tiene usted idea de cu�ntos recursos estar�an disponibles para los estadounidenses si los inmigrantes indocumentados se fueran?», pregunt� a un entrevistador de Fox News en julio del a�o pasado.
Prometi� que las colas en las salas de urgencias de los hospitales se acortar�an, los atascos de tr�fico disminuir�an en grandes ciudades como Los �ngeles, los precios de los seguros m�dicos bajar�an y la cantidad de estudiantes en las aulas en las escuelas p�blicas se reducir�a: «Si usted est� pasando por un mal momento y necesita ayuda del Gobierno, no tendr� que esperar en la fila detr�s de millones de inmigrantes indocumentados del tercer mundo», declar�.
Pero Cavazos afirma que hay pocos estadounidenses capaces de reemplazar a los trabajadores indocumentados que Miller quiere expulsar de EEUU: «Los estamos deportando y enviando de regreso a M�xico como si pudi�ramos disponer de ese recurso desde otro lugar, pero no existe en ning�n otro lugar. Nadie est� llenando ese vac�o».

