La intervención estadounidense Venezuela «debería tener un impacto positivo en los mercados​energéticos mundiales», según los cálculos del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, porque entre Estados Unidos y Venezuela controlarán hasta la mitad de las reservas mundiales de petróleo.

«Lo que considero importante … para Hungría es que, ​junto con Venezuela, Estados Unidos, según mis previsiones, podrá controlar el 40% o el 50% ‌de las reservas mundiales de petróleo y se trata ya de una potencia capaz de influir de forma significativa en el precio de la energía en el mercado mundial (…) Veo muchas posibilidades de que, como resultado de poner a Venezuela bajo control, surja una situación energética mundial más favorable para ​Hungría, y eso es una buena noticia». ​También ha resumido el nuevo escenario: «¡La palabra clave para el próximo periodo es seguridad!».

Orbán ha hecho estas declaraciones en la conferencia de prensa anual en Budapest para medios internacionales, celebrando la intervención en Venezuela. Orbán ha explicado que la incursión estadounidense desbloquea una de las mayores reservas de petróleo del mundo y reabre el país a las empresas energéticas estadounidenses, unas reservas probadas en más de 300.000 millones de barriles, compuestas en gran parte por crudo pesado que es muy valioso para las refinerías en la Costa del Golfo de EE.UU. y partes de Asia.

Este tipo de petróleo, además, complementa la producción estadounidense, que tiende a ser más ligera y menos adecuada para ciertas configuraciones de refinación, por lo que desempeñará un papel significativo en los mercados energéticos globales.

En los primeros días de este año, recibimos un recordatorio importante de que «el orden mundial liberal se está desintegrando, y el golpe de gracia fue dado por la elección de Trump», ha valorado Orbán los últimos acontecimientos. «Quienes tengan la oportunidad de tener un suministro energético soberano sobrevivirán y podrán conectarse con el mundo digitalizado», ha descrito la nueva situación, aprovechando para criticar que la UE planea introducir un embargo a la energía rusa a partir de 2027. Y señala: «No solo el método de toma de decisiones es legalmente problemático, sino que además va en contra de los intereses de la UE».

El primer ministro húngaro ha mencionado la inmigración como otro gran tema clave de la política mundial. La posición de Hungría sigue sin cambios: «No aceptaremos migrantes, no cambiaremos la valla fronteriza y no participaremos en la cuota migratoria de la Comisión Europea», ha insistido.

Orbán ha apuntando también como uno de los principales obstáculos para el desarrollo de Hungría al hecho de que la UE quiera imponer ayuda bélica a los Estados miembros para Ucrania: «El Consejo Europeo es ahora como un consejo de guerra, donde las palabras clave son, entre otras cosas, armamento y ayuda militar. Por otro lado, el bando de la paz se está fortaleciendo y ya somos tres los que nos oponemos a esto, porque esta política europea está consumiendo el futuro».

Según Orbán, Europa se está preparando para la guerra porque «Bruselas decidió que irían a la guerra». «Ya hay una guerra, y la cuestión es qué tan rápido se hundirá Europa en ella. No es exagerado decir que las elecciones de 2026 serán las últimas antes de la guerra», se ha referido a la cita electoral húngara de este año. Ha afirmado que no cederá ni el Gobierno de Hungría ni el liderazgo de su partido, Fidesz: «No hay nadie mejor que yo y seré el candidato».

También ha descrito la salida del Reino Unido de la UE como una decisión «valiente». «Al mismo tiempo, somos las primeras víctimas de esta decisión, porque desde entonces reprimieron las aspiraciones soberanistas… No sería oportuno que Hungría se marchara ahora, ya que no es una opción viable. Pero la UE se desmoronará por sí sola porque la Comisión Europea toma decisiones tan contradictorias que se viene abajo», ha augurado.

Sólo «si la UE se reorganiza con una estructura de liderazgo definida, no se desmoronará. Si se reorganizaran, este proceso podría detenerse, pero los países interesados en reorganizarse están ocupados con sus propios problemas», se ha mostrado pesimista al respecto.

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