Varias de las organizaciones civiles que atienden a personas migrantes, a la diversidad sexual y que trabajan para garantizar los derechos reproductivos de las mujeres advirtieron sobre una escalada en los efectos de los recortes a la asistencia internacional que iniciaron en 2025.
Desde el año pasado, Estados Unidos ha disminuido su respaldo económico a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), la Agencia estadunidense para el Desarrollo Internacional, entre otras, de las cuales las citadas organizaciones no gubernamentales reciben financiamiento para proyectos.
En el caso de los albergues para la población en movilidad, algunos de sus representantes expresaron que si bien esto ocurre en un contexto de menor flujo de extranjeros que llegan al país –tras el endurecimiento de la política migratoria de Donald Trump–, han surgido otras necesidades, dado que las personas permanecen por periodos más largos en sus refugios. Entre ellas, reforzar la atención a la salud mental, el acompañamiento jurídico y los programas de vinculación laboral y educativa.
Ante este contexto, señalaron que se han visto en la necesidad de diversificar la manera en que obtienen recursos, entre ellas concursando para apoyos que ofrecen otros países como Francia, que a mediados de 2025 impulsó el programa Fondo Equipo Francia.
Luz Amador, coordinadora de proyectos del albergue Cafemin, aseveró que en México los recursos para la atención de migrantes y solicitantes de refugio son cada vez más limitados, en un momento en que el país “dejó de ser de tránsito para convertirse en uno de destino, de asilo y también de retorno”.
Explicó que en 2025 la OIM terminó el proyecto de creación de una tortillería en la Casa de acogida, formación y empoderamiento de la mujer internacional y nacional –que actualmente aloja a 75 personas– y el apoyo al programa de alimentos; en tanto que en junio de 2026 concluye el convenio de financiamiento de Acnur, el cual se valora si continuará.
Para el grupo FM4-Paso Libre, en Jalisco, la situación no ha sido diferente. “A mediados del año pasado sufrimos un recorte muy significativo”, el cual impactó sobre todo al personal, afirmó Abril González, integrante de la organización. Para 2026, señaló que está en la incertidumbre el financiamiento para el proyecto de integración laboral.
Uno de los países que ha reconocido los desafíos que enfrentan albergues y organizaciones civiles es Francia, que a través de su embajada en México apoya a 17 agrupaciones, nueve de las cuales estaban en riesgo de desaparecer o reducir drásticamente sus actividades.
La embajadora Delphine Borione admitió que a nivel internacional “estamos en un contexto adverso para los derechos humanos”, por lo que con el programa Fondo Equipo Francia apoyan a quienes trabajan en el terreno y son esenciales para el ecosistema nacional en esta materia.
Madeleine Osorovitz, consejera política de la embajadora, indicó que además de lo económico, se les ha impartido capacitación para la diversificación de fondos.
También los albergues Cafemin, Casa Tochan y Frida, así como las organizaciones No dejarse es incluirse, Voces de Mujeres en Acción, entre otras, que son apoyadas por ese país, mencionaron que igualmente se han sostenido con donaciones privadas y la venta de artículos que ellos mismos producen.

