Siempre me he rebelado contra la gente que discrimina por la religión, la orientación sexual, el color de la piel o el sexo. Siempre. ¿Os imagináis a alguien diciendo «esta persona no es apta porque es negra»? Inaceptable, ¿verdad? En el siglo XVII eso sería posible, en el XXI es inadmisible. A nadie se le ocurriría. Pero hay más motivos de discriminación, unos que aún pasan, aunque sea de refilón, de soslayo y como quien no quiere la cosa, por debajo del radar de lo que es inaceptable y lo que no lo es. Por ejemplo, la vista. Sí, sí, la vista, las dioptrías. No veréis a nadie haciendo un chiste sobre un homosexual, pero sobre alguien con problemas de vista… es diferente. O el peso. Un comentario sobre un negro no, pero uno sobre un obeso… Sobre la gente con sobrepeso aún es posible hacer chistes sin que la gente te lo afee o te pida que bajes la voz. ¿Y sobre la edad? O sea, el famoso edadismo. A mí me llaman todos los días «viejo», «carcamal», me piden que me vaya a un asilo, que me jubile… Y tengo sólo 63 años. Pero, claro, me lo piden desde cuentas anónimas que pertenecen muy probablemente a gente sin formación. De un tiempo a esta parte sucede que de Florentino Pérez, nacido en Madrid el 8 de marzo de 1947, o sea que tiene 79 años casi recién cumplidos, se sugiere que está «gagá», que se le ha ido la cabeza y que no puede gobernar un club como el Real Madrid. Y que, fruto precisamente de su provecta edad, ha pasado lo que ha pasado, o sea un desastre de temporada. En determinados foros se sugiere que Florentino está mayor para dirigir al Real Madrid pero, sin embargo, fijaos qué curioso, no lo está para presidir ACS, que ayer se supo que acababa de alcanzar un acuerdo con Westinghouse para participar en su plan de reactores nucleares en Estados Unidos con una cartera de proyectos de más de 80.000 millones de dólares. Es decir, Florentino estaría mayor para negociar, por ejemplo, con Fede Valverde, pero no lo estaría para dirigir una empresa con 35.738 millones de euros de ingresos, un beneficio neto de 780 millones, con 135 millones de capital social y cerca de 140.000 empleados. Raro, ¿no? Además es curioso porque Florentino estaría mayor hoy, con 79 años, 2 meses y 5 días, pero no lo estaba hace nada, con 77 años y 2 meses, que es precisamente la edad que tenía cuando el Real Madrid conquistó La Decimoquinta. Es decir, Florentino habría envejecido muchísimo durante estos dos últimos años, pero sólo para presidir el Real Madrid y no para comandar ACS, que en el primer trimestre de 2026 obtuvo un beneficio neto atribuible de 232 millones de euros.
Ayer le oí a Alfredo Relaño en la cadena COPE un comentario sobre Florentino Pérez que iba precisamente en esa dirección, en la del edadismo. Lo dice él, que tiene 75. Es cierto que algunas portadas del diario As me sonaron particularmente extrañas cuando él era el director del periódico pero os juro que jamás en mi vida lo atribuí a la edad. Relaño dijo algo así como que la rueda de prensa de Florentino la podría haber firmado Donald Trump y la podría haber pronunciado Joe Biden. Y yo pensé, ¿por qué Biden? Lo de Trump lo entiendo, un contenido belicoso, batallador, guerrero… Pero, ¿Biden por qué? Claro, Joe Biden porque, sobre todo desde 2024, preocupó muy seriamente (e incluso se hicieron chascarrillos sobre ello) su salud cognitiva. El propio Trump se burló de eso y Relaño, que al parecer abomina de Trump, se alió sin embargo con él para hacer un comentario que debió parecerle gracioso sobre la agilidad mental, digámoslo así, del presidente del Real Madrid. Y lo dijo en la COPE, que es propiedad de la Conferencia Episcopal Española, que tiene una media de edad superior a los 65 años. Su Santidad tiene 70 y todavía puede ser considerado un hombre joven, pero sin ir más lejos el papa Francisco estuvo al frente de la Iglesia Católica hasta los 88. Feo comentario el de Relaño, ¿eh? Feo…
Claro que mucho más feo es enterarse de que te vas a morir porque tienes un cáncer terminal. Lo de la edad… bueno… Pero imaginaos que uno de los hijos de Florentino ve que su padre está mortalmente enfermo… ¡cuando no es cierto! Hoy recordaba en ABC (sí, en ABC) aquella historia que contaba Miguel Ángel Aguilar a propósito de la muerte de su íntimo amigo Manu Leguineche. Resulta que le llamaron de un periódico de Guadalajara para decirle que Manu había muerto y entonces él, ni corto ni perezoso, le llamó por teléfono. Como gracias a Dios estaba vivo se lo cogió, estuvieron charlando, llamó al periodista, le confirmó que no estaba muerto y su reacción fue fantástica: «Pues mis fuentes me aseguran lo contrario». O sea, Leguineche tenía que morir sí o sí.
Ayer Florentino se rebeló contra estas y otras tantas cosas. Y estalló. Yo creo que estalló de justa ira y también es verdad que, por el camino, se dejó algunos jirones de su propia imagen. Falló más en la forma, que es algo en lo que él ha sido siempre un número uno mundial, que en el fondo. Porque, en el fondo, estuvo sensacional: ¿Queréis darle jaque mate al viejo? Pues venid a por él. Se puso él, sólo él. Con el escudo del Real Madrid por detrás y en solitario. Y dijo dos cosas con relevancia informativa: una, que no va a consentir de ningún modo que se especule desde fuera con el Real Madrid. Y dos, que va a ir hasta el final con el mayor escándalo de la historia del deporte español, que es el caso Negreira. Ayer por la noche dijo más cosas con Pedrerol en La Sexta, ahora iremos con ellas, pero el martes fue esto lo que dijo.
Por cierto, menudo akelarre han montado en Televisión Espantosa con lo de Florentino. No vi a Fortes organizando un programa especial cuando llamó «Libertad Vegetal» a Libertad Digital o «The Ojete» a The Objective. No vi que la televisión pública invitara esa noche a Raúl Vilas o a Álvaro Nieto. Hoy han seguido por la mañana con la crucifixión, supongo que para evitar hablar de todos los escándalos que afectan al PSOE y al Gobierno. Aunque, si me paro a pensarlo, parece lógico que en un canal ocupado por socialcomunistas y enemigos de la libertad y del libre mercado, se empeñen en derribar como sea al Real Madrid, que es de lo poco que le queda a España, y fundamentalmente al hombre que lo ha disparado. El papelón de mi amigo Felipe del Campo… En fin… El hombre ha tratado de solventarlo como ha podido. Y en cuanto a la Asociación de la Prensa… Otro en fin… Un en fin después de otro en fin. Elecciones. Que se mueva el avispero. ¿No está tan mayor? Pues hala, a por él. A ver cuántos jóvenes se tiran a la piscina. Ánimo.

