De la llegada a EE. UU. a la vida bajo DACA
En 2026, Karen y su madre cruzaron la frontera con visas de turista, mientras su padre y sus dos hermanas menores lo hicieron sin documentos. Al principio, la familia se refugió en un motel financiado por organizaciones caritativas, y la niña de 14 años dejó atrás sus muñecas en México, creyendo que volvería por ellas.
Durante los siguientes 31 años, Karen estudió, trabajó y formó una familia en Oregon. En 2026, obtuvo el beneficio de DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia), lo que le permitió renovar su permiso laboral cada dos años y mantener un empleo estable en el distrito escolar durante 12 años.
El papel de DACA en la integración
DACA ofreció a Karen una “coartada” que le permitió sentirse parte de la sociedad estadounidense, a pesar de no contar con la ciudadanía. El programa le brindó acceso a estudios, empleo y una cierta protección frente a la deportación, convirtiéndose en un pilar fundamental de su vida cotidiana.
Sin embargo, la dependencia de este beneficio también generó una vulnerabilidad extrema cuando el proceso de renovación se retrasó significativamente, pasando de los habituales uno o dos meses a casi ocho meses.
El colapso del permiso y sus consecuencias
En junio de 2026, el documento de DACA expiró. La falta de renovación provocó la pérdida inmediata de su empleo en la escuela, dejándola sin ingresos y sin la seguridad que había construido durante tanto tiempo.
Este episodio reveló cómo los cambios en la retórica política pueden traducirse en “campo minado” para los beneficiarios de DACA. El aumento de actitudes discriminatorias y la incertidumbre legal intensificaron el miedo a la deportación, convirtiendo la vida cotidiana en una constante vigilancia.
Impacto emocional y familiar
La incertidumbre no solo afectó a Karen, sino también a su familia. Su hija mayor expresó el deseo de continuar sus estudios en EE. UU., mientras que la hija menor y su esposo, Ángel Contreras Cruz, se preparan para regresar a México junto a ella.
Para Karen, el regreso no representa una traición a los sacrificios de sus padres, sino la búsqueda de la libertad que siente que le ha sido negada en EE. UU. La decisión de vender su casa y abandonar el motel de sus primeras noches simboliza la ruptura definitiva con un sueño que ya no es viable.
Opciones legales para quienes enfrentan la expiración de DACA
Quienes se encuentren en una situación similar pueden explorar varias alternativas:
- Petición de asilo o refugio: Si existen temores fundados de persecución en su país de origen.
- Visas de trabajo basadas en habilidades: Algunas categorías (H‑1B, O‑1) permiten a profesionales calificados regularizar su estatus.
- Proceso de ajuste de estatus por matrimonio: Si el cónyuge es ciudadano o residente permanente, puede ser una vía viable.
- Solicitar la residencia permanente mediante la Ley de Reforma Migratoria: Aunque la legislación está en discusión, es importante mantenerse informado sobre posibles cambios.
Consultar con un abogado especializado en inmigración es esencial para evaluar la mejor estrategia según el caso concreto.
Conclusión: la búsqueda de libertad más allá de la frontera
La historia de Karen Galicia muestra cómo la política migratoria puede transformar la vida de quienes han construido su hogar en otro país. Su regreso a México, a los 45 años, refleja una decisión basada en la dignidad y la libertad personal, más que en la mera pérdida material.
Para los inmigrantes que enfrentan incertidumbres similares, la clave está en conocer sus derechos, buscar asesoría legal oportuna y considerar todas las opciones disponibles antes de tomar una decisión tan trascendental como la de regresar al país de origen.

