La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y su homóloga danesa, Mette Frederiksen.

Unión Europea

El PSOE y el Partido Democrático italiano han enviado una carta al presidente del PSE para censurar la alianza entre la danesa Frederiksen y la italiana Meloni respecto a la gestión migratoria en Ceuta.

La carta denuncia que la colaboración entre Dinamarca e Italia representa un «inaceptable eje» y critica que miembros socialdemócratas europeos se alineen con posiciones de la derecha radical.

Los socialistas españoles e italianos reclaman una votación interna en el PSE y apelan a la solidaridad y responsabilidad entre socios europeos en la gestión de crisis migratorias.

El Gobierno italiano defiende la suspensión de Schengen con España como medida de seguridad, recordando que este tipo de controles han sido activados por varios países europeos, incluida España, en numerosas ocasiones.

Los socialistas españoles e italianos han dirigido una carta al presidente del Partido de los Socialistas Europeos (Pse), Stefan Löfven, para censurar a la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, por la publicación del manifiesto común con su homóloga italiana, la conservadora Giorgia Meloni, en el que criticaban la gestión de España en la crisis de Ceuta.

Los firmantes de la misiva son Peppe Provenzano, responsable de Exteriores del opositor Partido Democrático italiano, y Javi López (PSC-PSOE), vicepresidente del Parlamento Europeo, según el documento al que han tenido acceso tanto la agencia ANSA como el periódico La Repubblica.

El texto denuncia el «inaceptable eje» formado entre los gobiernos de Dinamarca e Italia a causa de la crisis migratoria en Ceuta. En su comunicado, Frederiksen y Meloni reconocían sus «posiciones políticas muy diferentes» pero apostaban por rechazar «la inmigración descontrolada» y «defender Europa».

Los autores reclaman a Löften que convoque una reunión para pedir explicaciones a Frederiksen y que los socialistas europeos se pronuncien sobre la materia. «Pretendemos que se abra una discusión muy seria en el seno del Pse para clarificar la línea política. Sabemos que muchos otros están de acuerdo con nosotros».

La carta pasa a continuación a criticar abiertamente las decisiones de la socialdemócrata danesa, bajo la premisa de que «la solidaridad europea no puede ser selectiva». Recordarán así a lo largo del texto instancias en la que la UE plantó cara con una posición común a retos de política internacional.

«Es inaceptable que, mientras un socio europeo se enfrentaba a una presión excepcional, un miembro de nuestra misma familia política haya decidido alinearse, de manera coordinada, con la Presidenta del Consejo de Italia, Giorgia Meloni, cuando acababa de suspender Schengen de manera completamente propagandística, ya que no existe libertad de circulación alguna entre Ceuta y la UE», denuncian.

«Este episodio forma parte de una agenda política más amplia, coordinada y cada vez más estructural», prosiguen. «Adopta las aristas de la derecha radical, que describe la inmigración como una emergencia permanente justo cuando las llegadas de inmigrantes irregulares en Europa han caído drásticamente -cerca de un 40% en lo que va de año- alimentando un clima políticamente oportunista de alarma y miedo».

López y Provenzano subrayan que esta no es «una discrepancia puntual sobre política migratoria» y que «lo que está en juego es si aceptamos que la extrema derecha marque el marco del debate europeo». Ante una situación de presión sobre un Estado miembro, insisten, «la respuesta sea cuestionar Schengen y debilitar la solidaridad entre socios».

La carta mantiene que España ha demostrado durante esta crisis «capacidad para gestionar una situación extraordinariamente compleja» y proteger una frontera exterior de la Unión, por lo que se espera del resto de socios europeos, «especialmente» de los socialdemócratas, «responsabilidad, solidaridad y lealtad mutua».

«Hemos estado unidos cuando Italia se enfrentó a una presión migratoria excepcional en Lampedusa, cuando algunos estados miembros han sufrido la instrumentalización de los inmigrantes llegados de Bielorrusia, cuando el presidente Trump amenazó a Groenlandia y a la soberanía europea», desgranan.

Y concluyen: «Esta es la solidaridad sobre la que se construye el proyecto europeo, y lo que nos dará fuerza y dirección».

El Gobierno de Meloni sostiene que la suspensión del espacio Schengen entre España e Italia responde a una decisión de «naturaleza cautelar y organizativa destinada a proteger la seguridad nacional y la sostenibilidad de todo el sistema europeo de controles en un momento de gran tensión».

Matteo Piantedosi, ministro italiano de Interior, sostiene que «no se puede mirar a lo ocurrido en Ceuta como si fuera algo que no nos incumbe. Cada entrada irregular en esas costas representa una vulnerabilidad para todo el espacio Schengen que proyecta el riesgo directamente al interior de nuestra casa común».

En este sentido, recordó que las suspensiones temporales y parciales del acuerdo Schengen se han activado «cientos de veces» en las fronteras interiores de Europa y la propia España, dijo, ha recurrido a esta medida «unas 21 o 22 veces» como también lo han hecho estados como Francia, Austria, Alemania, Dinamarca, Países Bajos, Polonia, Suecia y Noruega.

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