Agentes del ICE intentan confirmar el estatus migratorio legal de dos hombres tras detenerlos. / ALEX KORMA / CONTACTO / EUROPA PRESS

El Gobierno de Estados Unidos prepara una partida presupuestaria récord de 20 millones de dólares para equipar a los agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) con unos guantes capaces de dar descargas eléctricas, en medio del rechazo de organizaciones civiles, que alertan sobre el recrudecimiento de los métodos en las operaciones migratorias. La Organización de la Red Nacional de Organización de Jornaleros (NDLON), en particular, que denuncia «ensañamiento» contra los trabajadores migrantes, acusó este miércoles a la Administración de Donald Trump de tener «la capacidad de torturar a la gente discretamente».

«Hay que acabar con la violencia. El ICE debe salir de nuestras calles, de nuestras comunidades y de nuestro país. Hay que abolir el ICE. Esto no tiene arreglo; la única solución es la abolición», declaró en una nota Jorge Torres, director de la NDLON.

El Departamento de Seguridad Nacional anunció el lunes en un comunicado que el contrato para adquirir los guantes CTG-5 G.L.O.V.E. (Generador de Emisión de Bajo Voltaje de Salida). La compra podría completarse a finales de marzo de 2027. Se desconoce tanto el coste por cada guante como cuándo comenzarían a usarlos los agentes.

Los guantes tienen electrodos conductores en la palma que al activarse y tocar directamente la piel de una persona (no funcionan a través de la ropa) emiten pulsos eléctricos para causar dolor. Compliant Technologies, el fabricante del producto con sede en Kentucky, lo describe como un «dispositivo utilizado para distraer rápidamente mediante pulsos eléctricos rápidos e incómodos» al aplicarse sobre la piel de una persona, alcanzando descargas de hasta 380 voltios. Además, califica el producto como un «socio invisible» para mejorar la eficacia de quien lo usa, y serían asignados a los oficiales de deportación del ICE y a los agentes de la unidad de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI).

La intención del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) es distribuirlos entre los agentes del ICE, que ya han recibido numerosas críticas en los últimos meses por sus operaciones consideradas agresivas en campañas de detención ordenadas por la Administración Trump. El citado departamento describió los guantes como un «dispositivo de desescalada», pero esto no ha evitado que crezca la preocupación por dar a los agentes de inmigración otra herramienta que podría intensificar el uso de la fuerza.

«El ICE evalúa constantemente las necesidades de nuestros agentes en el terreno para garantizar que cuenten con las herramientas y el equipo necesarios para arrestar y deportar de forma segura a los inmigrantes ilegales con antecedentes penales», declaró el DHS en un comunicado.

En este sentido, advierten que no han de usarse ni como «castigo» ni con personas de alto riesgo, incluyendo a mujeres embarazadas, ancianos, niños pequeños y gente con discapacidades graves. Tampoco se ha de usar ante «un desafío verbal o físico».

En los últimos meses, la polémica en torno al ICE se ha centrado en dos tiroteos mortales contra dos migrantes, el mexicano Lorenzo Salgado Araujo y el colombiano Johan Durán, que se produjeron tras controles de tráfico en Texas y Maine, respectivamente. Recientemente, Trump ha solicitado acelerar las deportaciones con unos 2.000 arrestos al día, en consonancia con las voces más duras del trumpismo que exigen al secretario del departamento, Markwayne Mullin, que adopte medidas aún más severas.

Estos nuevos episodios se producen después de una oleada de protestas contra el ICE a comienzos de 2026 tras las muertes de dos ciudadanos estadounidenses durante operativos migratorios en Minneapolis. Renee Nicole Good, de 37 años, murió el 7 de enero tras recibir disparos de un agente federal, mientras que Alex Pretti, enfermero de 37 años, falleció el 24 de enero durante un enfrentamiento con miembors de la agencia de Protección de Fronteras y Aduanas (CBP por sus siglas en inglés), desplegados junto al ICE en ese estado, dos casos que provocaron protestas y demandas de mayor control.

«Solo activamos suficientes unidades motoras a través de la piel para estimular el sistema nervioso periférico. No causamos ninguna lesión con nuestro dispositivo», afirmó Justin Morris, distribuidor del producto.

En ese sentido, John Peters, presidente del Instituto para la Prevención de Muertes bajo Custodia, ha comparado el producto con «la picadura de una abeja». «La sensación es inmediata y aguda. Te distrae. Si el agente recibe algo de resistencia es una herramienta eficaz», añade.

La CNN informa que en 2024, la cárcel del condado de Oklahoma planeaba usar guantes eléctricos para dar descargas a los reclusos. Sin embargo, en Carolina del Sur estos dispositivos se han usado en incidentes previos que acabaron con cargos penales. Así sucedió en 2022, cuando dos funcionarios del Centro de Detención del Condado de Laures fueron acusados de golpear y de aplicar descargas a un recluso.

Kica Matos, presidente del Centro Nacional de Leyes de Inmigración, ha criticado la medida en la prensa estadounidense describiéndola como «repugnante»: «Son una agencia fuera de control y con un fondo de 80.000 millones que les permite inventar y financiar nuevas formas de infligir crueldad a nuestras comunidades». En la misma línea, Jenn Rolnick Borchetta, subdirectora de proyectos sobre vigilancia policial de la Unión Estadounidense de Libertades Civiles, ha afirmado para la televisión norteamericana que la gente no debería tener confianza en que el ICE va a usar de forma correcta estos dispositivos. «El ICE ha pasado este último año a usar la fuerza de forma muy rápida. Ahora van a poder aplicar descargas eléctricas con solo pulsar un botón», ha expresado.

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