El Ejército de Estados Unidos ha logrado su primer derribo confirmado con un arma láser de alta energía, pero el hito tecnológico derivó en un bochornoso incidente de fuego amigo. Las tropas desplegadas cerca de la frontera con México dispararon contra una aeronave no tripulada tras catalogarla como una amenaza inminente para la seguridad de sus instalaciones.

Tras fulminar el objetivo en pleno vuelo, las autoridades militares descubrieron que el aparato destruido pertenecía a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés). Este error de identificación ha dejado en evidencia una grave brecha de comunicación entre las distintas agencias gubernamentales encargadas de vigilar el territorio estadounidense.

El derribo se produjo en las inmediaciones de Fort Hancock, a unos 80 kilómetros al sureste de El Paso. Según detalla el portal especializado Interesting Engineering, la intervención militar obligó a la Administración Federal de Aviación a cerrar el espacio aéreo en la zona para evitar riesgos mayores, aunque en esta ocasión los vuelos comerciales no sufrieron alteraciones significativas.

La tensión migratoria y de seguridad ha provocado un despliegue sin precedentes de tecnología militar experimental. De hecho, este es el segundo incidente con armamento de energía dirigida en apenas dos semanas dentro de la misma región. A principios de febrero, la propia CBP disparó un sistema láser de 20 kilovatios cerca de Fort Bliss que, si bien no logró abatir ningún objetivo, provocó la paralización total del tráfico aéreo en el aeropuerto de El Paso.

A la vista de estos desajustes, la Fuerza Operativa Conjunta Interagencial 401 y las autoridades de aviación civil han programado pruebas exhaustivas en el campo de misiles de White Sands, en Nuevo México. El objetivo de estos ensayos pasa por validar los sistemas de apagado automático de seguridad y garantizar que los rayos no afecten a los aviones comerciales que transitan por la zona.

La noticia de este derribo por fuego amigo ha provocado una fuerte reacción en el Capitolio. El representante Rick Larsen y otros líderes demócratas han expresado su absoluta estupefacción ante la cadena de errores. En este sentido, los legisladores acusan a la Administración de esquivar una ley bipartidista diseñada específicamente para mejorar la coordinación entre el Pentágono y el Departamento de Seguridad Nacional.

Para intentar calmar los ánimos, las agencias implicadas han emitido un comunicado conjunto justificando la acción militar. El documento oficial subraya que las tropas actuaron bajo su autoridad para neutralizar una aeronave que operaba de forma sospechosa dentro del espacio aéreo restringido.

Pese a la polémica suscitada, el Departamento de Defensa mantiene intacta su hoja de ruta. El Pentágono planea instalar sistemas de armas láser y de microondas en cinco bases militares antes de que acabe el año. Instalaciones estratégicas como Fort Bliss en Texas o la Base Naval Kitsap en Washington recibirirán estos equipos para defenderse de posibles enjambres hostiles.

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