Junto a otros cuatro estudiantes iraníes, Nima Shahriyari llegó a Vigo el pasado mes de noviembre. Natural de Ahvaz, una ciudad situada al sur de Teherán, el joven de 22 años asegura sentirse muy a gusto tanto en Vigo como en Galicia.

A lo largo de su vida ha sufrido de cerca las consecuencias de la guerra, primero en su propia ciudad y ahora desde la distancia, separado de su familia por más de 6.500 kilómetros. Explica que Ahvaz, al igual que otras ciudades iraníes, también ha sido objeto de bombardeos. «Tanto cuando estaba allí como ahora, mi familia y yo escuchábamos los ataques y, a veces, nos despertaban por la noche. Es una situación muy dura, aunque con el tiempo uno acaba acostumbrándose», relata el estudiante, que desde noviembre del 2025 cursa en la Universidad de Vigo el diploma de Formación Universitaria de Lengua, cultura y adaptación a la universidad (LCA).

Shahriyari dejó atrás Irán para continuar su formación en la institución académica de Vigo después de descartar otras opciones académicas en el extranjero, entre ellas Alemania, donde había sido admitido en tres universidades. Se decidió tras consultarlo con un abogado de inmigración: «Me habló de esta posibilidad y me explicó que era una de las pocas universidades que ofrecían exactamente el programa que estaba buscando. Además, era una universidad y no una academia privada, lo que me dio más confianza», señala. Cuando decidió trasladarse a Vigo, Estados Unidos e Israel todavía no habían atacado Irán. La situación cambió el 28 de febrero del 2026, cuando comenzaron nuevamente los bombardeos sobre territorio iraní. Aunque mantiene el contacto con su familia siempre que las comunicaciones lo permiten, admite que la situación le afecta profundamente. «Al principio era muy difícil hablar con ellos y con mis amigos. Ahora algunas aplicaciones funcionan, aunque con mala calidad, y a veces podemos comunicarnos; si no, usamos el teléfono, pero las llamadas son muy caras», explica.

Mientras espera una mejora de la situación en su país, continúa centrado en sus estudios y en perfeccionar el idioma. Antes de llegar a España nunca había estudiado en el extranjero y solo había aprendido español durante dos meses y medio, aunque de forma intensiva. El joven cuenta que dedicaba muchas horas al idioma viendo películas, escuchando música y estudiando a diario. Además, mientras cursaba los niveles A1 y A2 en Vigo, también avanzaba por su cuenta en los niveles B1 y B2. Actualmente, el estudiante iraní comparte piso en Vigo con otros estudiantes del programa LCA y ya piensa en su futuro académico.

Su intención es formarse en odontología una vez finalice el diploma. Aunque en un principio quería hacerlo en Valencia, después de visitar Santiago de Compostela cambió de opinión y ahora espera poder continuar allí sus estudios.

Shares:
Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *