La ruta migratoria de la mariposa monarca está en riesgo de fragmentarse, debido a que la degradación ecológica y el uso de suelo están alterando áreas de tránsito de millones de lepidópteros, los cuales realizan su viaje desde Canadá y Estados Unidos hacia los bosques templados de México, advierte un estudio elaborado por investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), titulado Regional risk shifts to Monarch butterfly migration due to climate change, publicado en la revista Plos Climate.
La investigación señala que las variaciones ambientales podrían romper las rutas tradicionales y afectar la supervivencia del fenómeno migratorio hacia el año 2070.
Ante este riesgo, subraya la necesidad de generar estrategias de conservación más amplias y coordinadas entre estos tres países de América del Norte.
El proyecto estuvo a cargo de los investigadores Víctor Sánchez Cordero, Saúl Castañeda, Francisco Botello y Blanca Verónica Juárez Jaimes del Instituto de Biología; Carolina Ureta Sánchez, perteneciente al Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático, y Alma Mendoza Ponce, del Instituto de Ecología, quienes se enfocaron en evaluar la vulnerabilidad del proceso migratorio al ser alterado por variaciones ambientales y climáticas.
En sus análisis establecen que para el año 2030 vislumbran una baja fragmentación de rutas, pero en 2050 estiman una moderada reducción en su hábitat con un desplazamiento geográfico más hacia el sur y para 2070 calculan que habrá una reducción significativa de su hábitat, con una fuerte fragmentación de rutas y con riesgo de que la migración se debilite o cambie.
Uno de los hallazgos más importantes del estudio es que, aunque la especie no se encuentra amenazada de extinción por sí misma bajo los escenarios climáticos evaluados, el proceso migratorio sí podría verse seriamente afectado.
“Esto se debe a que las zonas de alta idoneidad climática, biológica y ambiental tienden a desplazarse hacia el sur, lejos de la frontera entre México y Estados Unidos, lo que puede fragmentar los corredores migratorios tradicionales y hacer que el trayecto hacia el norte sea más costoso energéticamente para las mariposas. En otras palabras, aunque los individuos puedan sobrevivir, las condiciones que permiten que la migración ocurra como siempre se ha conocido podrían deteriorarse”, acotó la investigadora Carolina Ureta.
Este desplazamiento de los hábitats, añadió el académico Víctor Sánchez, podría facilitar que algunas poblaciones monárquicas se vuelvan residentes en México o regiones más al sur, en lugar de completar los miles de kilómetros de travesia anual hacia el norte. Así, el fenómeno migratorio emblemático –el que hace que generaciones sucesivas viajen entre Canadá, Estados Unidos y México– podría diluirse, alterando no sólo patrones biológicos sino también conexiones ecosistémicas y culturales de gran importancia.

