Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, fue ingresado el sábado 3 de enero al Centro de Detención Metropolitano (MDC, por sus siglas en inglés) de Brooklyn, en Nueva York, luego de que fuerzas estadunidenses lo detuvieron y sacaron de su país en una operación llamada Determinación Absoluta.

Desde entonces, se informó que el funcionario público estaría preso en la misma cárcel que algunos criminales importantes de la talla de Ismael El Mayo Zambada y Rafael Caro Quintero, pero también llamó la atención que no es el único presidente sudamericano que ha pisado el penal de Brooklyn…

Antes que Maduro, el MDC de Brooklyn recibió al ex presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández Alvarado, a quien el gobierno de Estados Unidos condenó por narcotráfico, pero que el mismo Donald Trump lo perdonó años después. En esta edición de Archivo Criminal te contamos la historia de este ex mandatario.

Juan Orlando Hernández nació el 28 de octubre de 1968, en el departamento de Lempira en Honduras. Es uno de los 17 hijos del matrimonio entre Juan Hernández Villanueva y Elvira Alvarado Castillo.

Sus estudios iniciaron en el Liceo Militar del Norte; posteriormente, ingresó a la licenciatura en Ciencias Jurídicas y Sociales en la Universidad Nacional de Honduras, donde inició su actividad política tras unirse a varias asociaciones estudiantiles. 

En cuanto su carrera en la abogacía, trabajó en los Juzgados de Letras Primero y Tercero de Francisco de Morazán, y fue monitor de la cátedra de Derecho Civil Procesal en la Universidad Autónoma de Honduras.

Juan Orlando —también conocido por sus siglas JOH— no fue el primer miembro de su familia en ingresar a la política, ya que su hermano, Marco Augusto Hernández Espinosa, era vicepresidente del Congreso Nacional en 1993. 

JOH comenzó como asistente ejecutivo, mientras seguía con su interés por la academia; fue así como en 1995 ingresó a la maestría en Administración Pública en la Universidad Estatal de Nueva York, Albany.

Tras su estancia en el país del Norte, Hernández regresó a Honduras con el propósito de continuar su camino en la política, uniéndose al Partido Nacional de Honduras (PNH). En 1998 se convirtió en diputado del Congreso; fue primer secretario del 2002 al 2006, y se estableció como presidente del parlamento hondureño de 2010 a 2014.

Su carrera política apuntaba a la presidencia del país, la cual consiguió el 24 de noviembre de 2013, derrotando a la actual mandataria Xiomara Castro. Posterior a ello, se lanzó para un segundo mandato, en las elecciones de 2017, superando al candidato Salvador Nasralla por una diferencia de 1.7 por ciento, señalan medios locales. 

Sin embargo, el final de su mandato se vio ensombrecido por acusaciones sobre narcotráfico y un supuesto esquema internacional que operaba junto con algunos de sus familiares y grandes capos de la droga.

En abril de 2022, el Departamento de Estado de Estados Unidos informó que Juan Orlando Hernández —quien en ese entonces tenía 53 años de edad— enfrentaba cargos por tráfico de drogas y armas.

En ese mismo año, el ex presidente de Honduras fue extraditado al país de las barras y las estrellas y, el 22 de abril, rindió su primera declaración ante el juez de primera instancia Stewart D. Aaron, en un tribunal federal en Nueva York.

La acusación en su contra apuntaba que, entre 2004 y 2022, el ex presidente hondureño presuntamente formó parte de una red de corrupción que facilitó el tráfico de cientos de miles de kilogramos de cocaína a los Estados Unidos.

Damian Williams, fiscal federal del Distrito Sur de Nueva York, detalló que el ex presidente hondureño supuestamente se asoció con algunos de los narcotraficantes más poderosos de esa época para traficar cocaína. Orlando Hernández presuntamente utilizó de manera negligente su poder para proteger a los capos y alertar a las organizaciones criminales de operaciones militares o jurídicas en su contra.

Las investigaciones contra Juan Orlando Hernández se remontan a varios años antes de su captura y extradición, las cuales fueron orquestadas por la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés). La agencia de seguridad acusó al ex mandatario de formar una de las más grandes redes de tráfico de cocaína de la historia.

Además, lo acusaron de usar las ganancias del narcotráfico para financiar su ascenso político. Ya como presidente, Orlando Hernández presuntamente aprovechó recursos policiales, militares y financieros del gobierno de Honduras para el tráfico de drogas.

Además de proteger a grandes capos de la droga, el funcionario fue acusado de velar por la seguridad de su hermano, Juan Antonio Hernández Alvarado, El Tony Hernández, quien presuntamente dio información militar y policial confidencial a los traficantes de drogas para ayudarlos a transportar toneladas de cocaína.

También lo señalaron por presuntamente ordenar a miembros armados de la Policía Nacional y del Ejército de su país proteger los cargamentos de drogas, lo que generó un incremento de la violencia en Honduras.

En el comunicado de 2022, Estados Unidos aseguró que, como funcionario público, Orlando Hernández se asoció con el ex líder del Cártel de Sinaloa, Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, quien supuestamente le entregó un millón de dólares durante su campaña de 2013.

Según las investigaciones, el entonces acusado envió a su hermano y a otro colaborador, armados con ametralladoras, a cobrar el soborno de un millón de dólares a El Chapo Guzmán, a cambio de que dejara operar al Cártel de Sinaloa en Honduras.

En 2004 se descubrió que los cárteles de la droga utilizaban Honduras como base para almacenar la droga que venía de Colombia y Venezuela, a través de rutas marítimas y aéreas. Posteriormente, las sustancias ilícitas eran cruzadas a Estados Unidos a través de la frontera con Guatemala.

El presunto rol de Orlando Hernández habría sido clave para que estos criminales tuvieran protección mientras traficaban droga por Honduras.

Además de El Chapo, Juan Orlando Hernández estaba ligado con el capo hondureño Geovanny Fuentes Ramírez, quien presuntamente sobornó al ex presidente de su propio país para dejarlo delinquir con impunidad y traficar cocaína a Estados Unidos.

Según el gobierno estadunidense, entre 2013 y 2017, Orlando Hernández utilizó dinero obtenido del tráfico de drogas para garantizar su permanencia en la silla presidencial. Hay que recordar que el ex mandatario gobernó Honduras de 2014 a 2022, durante dos administraciones seguidas.

Entre las acusaciones que hacía el gobierno estadunidense se encontraban:

Juan Orlando Hernández fue sentenciado en Estados Unidos el 8 de marzo de 2024 a 540 meses de prisión y 60 meses de libertad supervisada por importación de cocaína y delitos relacionados con armas.

Durante su proceso judicial se comprobó que el ex presidente de Honduras importó más de 400 toneladas de cocaína a Estados Unidos. Los capos que protegía contaban con ametralladoras y dispositivos destructivos, como rifles AK-47, AR-15 y lanzagranadas.

Entre los cómplices de Juan Orlando Hernández resaltaban su hermano, El Tony Hernández, condenado a cadena perpetua; Geovanny Fuentes Ramírez, traficante de cocaína condenado en marzo de 2021; y Juan Carlos Bonilla Valladares, El Tigre, ex jefe de la Policía Nacional de Honduras, quien se declaró culpable de su participación en la conspiración para la importación de cocaína.

También figuró su primo, Mauricio Hernández Pineda, ex miembro de la Policía Nacional de Honduras, quien se declaró culpable de su participación en la red de tráfico de drogas; además de el mencionado El Chapo Guzmán, narcotraficante mexicano. 

Sin embargo, el 28 de noviembre de 2025, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, informó que otorgaría “un total y completo indulto” al ex mandatario hondureño, mientras realizaba una serie de apoyos al entonces candidato —ahora presidente electo— Nasry Asfura, líder del mismo partido que llevó a Hernández a la presidencia, el PNH.

​Posteriormente, el Departamento de Justicia estadunidense publicó el decreto presidencial, así como la carta que Juan Orlando le envió solicitando el perdón.

En la misiva, Hernández argumentó que cumplía de manera injusta una sentencia de 45 años y afirmó haber sido víctima de persecución política.

Cuando el indulto se hizo público, JOH también agradeció al líder republicano a través de redes sociales:

GRACIAS A DIOS. Toda la gloria sea para Él. Soy un hombre libre.Lo dije cuando salí de mi casa, lo dije cuando fui condenado injustamente, y lo digo hoy que he recuperado mi libertad. Soy inocente.Mi profundo agradecimiento va para el Presidente @realDonaldTrump por tener el…

El Metropolitan Detention Center (MDC) ubicado en Brooklyn, Nueva York, es una prisión destinada a acoger detenidos en espera de traslado o juicio en los tribunales; no obstante, esta cárcel ha sido objeto de polémicas y críticas debido a las condiciones en las que opera y los hechos de violencia que ahí se han suscitado.

Además de Hernández y el presidente depuesto de Venezuela, Nicolás Maduro, el penal ha albergado a famosos como el rapero P. Diddy y a Ghsilaine Maxwell, ex pareja y cómplice del delincuente sexual, Jeffrey Epstein.

Los detenidos actuales incluyen al cofundador de Sinaloa, Ismael El Mayo Zambada, Servando Gómez Martínez, La Tuta, fundador de Los Caballeros Templarios, y a Luigi Mangione, acusado de matar al CEO de UnitedHealthcare, por mencionar algunos.

También está Hugo Carvajal, ex jefe de espionaje de Venezuela, quien rompió filas con Maduro y ha manifestado su intención de colaborar con Estados Unidos.

Además de Anderson Zambrano-Pacheco, presunto miembro del Tren de Aragua, quien fue captado aterrorizando a residentes de un complejo de Denver, incidente que Trump mencionó reiteradamente durante su campaña presidencial.

Cabe mencionar que, últimamente, también ahí han sido encerrados migrantes irregulares.

Inaugurado a principios de la década de 1990 y con capacidad para albergar hasta mil 600 reclusos, y uno de los más grandes en su tipo, este centro de detención se ubica cerca de un centro comercial en un área industrial frente al mar y a la vista de la Estatua de la Libertad.

De acuerdo con información de AP, el MDC ha sido descrito, en su peor momento, como “un infierno en la tierra”. Resaltan quejas y denuncias de violencia, instalaciones viejas, falta de atención médica, condiciones de detención indignas, supervisión deficiente y corrupción por parte de trabajadores del sitio.

Ante esto, la Oficina Federal de Prisiones incrementó las medidas de seguridad para la mejora de condiciones, tales como implementación de personal médico y correccional, así como avances en la infraestructura, las cuales incluyen mejoras eléctricas y de plomería, calefacción, aire acondicionado y servicio de alimentos.

También se han tomado medidas contra el crimen dentro de la prisión. En marzo de 2025, se presentaron cargos contra más de una veintena de personas —entre detenidos, colaboradores externos y un ex guardia— en una docena de casos que van desde el contrabando de armas en una bolsa de frituras, hasta el apuñalamiento de un hombre condenado por el asesinato de Jam Master Jay, leyenda del hip-hop.

Tras su salida del penal, Juan Orlando Hernández ha realizado pocas declaraciones públicas, pero el 3 de enero afirmó a la prensa sus planes sobre regresar a Honduras en cuanto “se dé la oportunidad” y pueda compartir los documentos que presuntamente demostrarían su inocencia. 

Además, busca volver a ver a su familia y recuperar los bienes que fueron confiscados en el país tras su arresto.

Sin embargo, la justicia hondureña continúa con los cargos e investigaciones en su contra, por lo que el fiscal general, Johel Zelaya, solicitó a los entes de seguridad del país, e incluso a la Policía Internacional (Interpol), desplegar una orden de captura contra él.

Recientemente, Xiomara Castro reiteró la suspensión del tratado de extradición con Estados Unidos, que había ordenado el 28 de agosto de 2024, mostrando así el «compromiso» de su gobierno en la lucha contra el narcotráfico.

Al mismo tiempo que cuestionó que Estados Unidos indultara a Orlando Hernández pese a ser condenado por tráfico de drogas, ya que ello debilita y pone en riesgo los esfuerzos conjuntos de ambas naciones, por lo que lo calificó como una grave contradicción.

Sobre la coyuntura de la detención de Nicolás Maduro, el ex presidente de Honduras pidió que se deje de usar su nombre para «desviar la atención» de los problemas del país.

Con información de EFE y Ángel Hernández

Shares:
Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *