La Corte Suprema de Estados Unidos ha denegado este martes el envío de tropas de la Guardia Nacional a Chicago para proteger a los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, que había solicitado el Gobierno estadounidense de Donald Trump en el marco de la aplicación de su política de redadas migratorias.
Según recoge la agencia Reuters, los jueces han rechazado la solicitud del Departamento de Justicia que pedía levantar una orden judicial que bloquea actualmente el despliegue de cientos de efectivos de la Guardia Nacional de Illinois.
La Administración Trump acudió el octubre pasado al máximo tribunal y argumentó que los agentes federales en Chicago enfrentaban «resistencia violenta, coordinada y prolongada» que pone en riesgo su seguridad y obstaculiza la aplicación de la ley migratoria; y que, por ello, era necesario el despliegue de soldados de Illinois.
Sin embargo, en un fallo de 6 a 3, los jueces del Supremo han rechazado los argumentos, señalando que la ley en la que la Casa Blanca se amparó para pedir la orden de emergencia solo se aplica cuando “las fuerzas regulares” sean insuficientes para mantener el orden.
«En esta etapa preliminar, el Gobierno no ha logrado identificar una fuente de autoridad que permita a los militares ejecutar las leyes de Illinois», expone el tribunal. Concretamente, explican, que la autoridad del presidente para tomar el control federal de las tropas de la Guardia Nacional se aplica en circunstancias «excepcionales».
Aunque la decisión solo se limita a la Guardia Nacional de Illinois y el despliegue en Chicago, sí marca un precedente para otras batallas legales que Trump sostiene con estados demócratas, como California, por la federalización de los soldados estatales, en un hecho que no sucedía en EEUU hace 60 años.
También significa un triunfo para la jueza federal April M. Perry, nombrada por el presidente Joe Biden, que bloqueó a inicios de octubre el intento de Trump de enviar tropas, al considerar que las declaraciones del Gobierno carecían de «credibilidad suficiente».
Las autoridades de Illinois insistieron en que no es necesaria la presencia militar, asegurando que “los agentes del orden estatales y locales han manejado sin incidentes mayores las protestas aisladas” en el estado y que «no existe evidencia creíble» que justifique la intervención federal.
En los últimos meses, Trump ha ordenado el despliegue de la Guardia Nacional en Portland, Oregón; Los Ángeles; y Washington D. C., a pesar de las objeciones de los líderes estatales y locales, bajo el pretexto de proteger a los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas y de aplicar su política migratoria.
La Corte Suprema de Estados Unidos ha denegado este martes el envío de tropas de la Guardia Nacional a Chicago para proteger a los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, que había solicitado el Gobierno estadounidense de Donald Trump en el marco de la aplicación de su política de redadas migratorias.

